¿Y Los Dirigentes Cuándo?

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25082014

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¿Y Los Dirigentes Cuándo?





(Por Pancho Herrera)

Se suele decir que la historia es cíclica, que pasado un tiempo algunos hechos se repiten y dan cabida a la reiteración también de procesos antes vividos. Pero existe una diferencia, al menos a mi modo de ver. Cuando los hechos son conscientemente reiterados, no puede valer la esencia cíclica, sino que debe de existir un problema mayor. Desde el 2013 a la fecha, ningún DT que ha pasado por Cobreloa ha cumplido contrato, todos han sido despedidos y han sido sus ayudantes técnicos los escogidos por la dirigencia para tomar el puesto vacante (a excepción de García, el “ayudante del ayudante” ya hubiese sido mucho). ¿Qué se está haciendo mal en Calama?, ¿por qué los resultados no llegan?, ¿por qué los entrenadores no funcionan? La respuesta es simple y está a la vista de todos, los dirigentes son unos sujetos incapaces de mantener un proyecto futbolístico y sustentar en argumentos deportivos y organizativos sus decisiones.

De lo ocurrido en cancha no hay mucho que agregar a lo que antes se ha dicho, el hecho de que Pablo Trobbiani tomara la conducción del equipo no modificaba en nada la propuesta de juego que Cobreloa ha venido demostrando en lo que va de campeonato. La misma dinámica, las mismas fallas, la misma escases de gol, las mismas dudas en defensa, nada nuevo lamentablemente o nada peor para bien. Meter al equipo atrás en Calama es un signo inequívoco que los Zorros del Desierto dejamos de ser hace rato, lo que la historia cuenta de nosotros. Esta bien querer ganar y asegurar el resultado, que además se tenía que sostener con 10 jugadores en cancha, en esa pelea no me voy a meter, a lo que voy es que es tan malo el momento del equipo que esa es nuestra realidad, tener que aguantar un partido en nuestra casa, para así evitar perder y ojalá asegurar con dientes apretados y muy poco futbol, un resultado que nos permitiera sumar de a tres unidades por segunda vez en el torneo, cuando ya van seis fechas disputadas. Paupérrimo. Lo último refiriéndome al partido empatado frente a La Calera, ¿de qué sirve abrazarse todos junto al cuerpo técnico tras anotar un gol, si después en el túnel camino a camarines nos vamos a andar “putiando” y tirando las manos?

Cuando Javier Torrente fue cesado de sus funciones al fracasar como gran apuesta deportiva por parte de la dirigencia naranja, cayendo una vez más en la estúpida dinámica de reventar el “bielsismo”, el primer nombre que se propuso para reemplazarle fue el de Nogara, su ayudante técnico. Eso no pasó, pero inició una escalada de malas decisiones dirigenciales que hoy nos tienen hundidos totalmente. Marco Antonio Figueroa, campeón como jugador con Cobreloa en 1992, llegaba por segunda vez a hacerse cargo del equipo. Los resultados eran positivos, pero a un sector de la dirigencia, increíblemente (o quizás no), descontentos con el rendimiento del fantasma empiezan a poner trabas a su trabajo, las que este denuncia y comienza una escalada de problemas que terminan con el despido del entrenador. Volviendo a la lógica de Torrente haciéndose efectiva en esta oportunidad, se despide al entrenador y quién ocupa su lugar es su ayudante técnico junto también a su cuerpo técnico. Jorge García asume en la banca por primera vez en Cobreloa, teniendo el respaldo de tres títulos nacionales como jugador, en 1985, 1988 y finalmente en 1992. Las cosas después de un tiempo empiezan a marchar mal, con un equipo despotenciado en líneas importantes y con lesiones que bajan el rendimiento del equipo, García ve como se le escapa de las manos una buena propuesta futbolística, se enreda en los líos dirigenciales y termina por extraviarse dentro y fuera de la cancha. Marcelo Trobbiani aparece en el horizonte dirigencial para sacar a Cobreloa una vez más, de una situación decepcionante. Mandrake es quizás uno de los máximos ídolos naranjas por su identificación con el club, por haber arribado en un gran nivel al cuadro naranja y además por entregarle a la institución el título de 1988 en base a su gran calidad técnica de juego. Tras tener una buena llegada, conseguir resultados auspiciosos para el club, empieza a tener problemas similares a los que se evidenciaron con Figueroa, es despedido pero en su lugar asume su ayudante técnico, junto a todo su cuerpo técnico.

En dos de los tres casos expuestos, vemos que la intención ha sido deshacerse del entrenador, principalmente por el hecho de que ha denunciado malas prácticas dirigenciales o ha tenido disputas con algún sector de esta, porque hay que recordar que la dirigencia naranja no es una, son dos grupos que tienen el despelote. Cuando tu quieres lo mejor para el trabajo que estás desarrollando, si no compartes la opinión de un colega, te vez en la necesidad de buscar el consenso, de trabajar una propuesta en conjunto que pueda ser compartida en algún sentido entre todos para así poder trabajar de manera eficiente. En Cobreloa eso no pasa, y lo que menos se ve son puntos de consenso, pues vez que algún dirigente de un bando u otro tiene la posibilidad de hablar frente a un micrófono lo hace no para buscar una salida al pésimo momento que por años han tenido metido a Cobreloa, sino que lo hacen para “reventar” al otro sector de la dirigencia, echarle la culpa, lavarse las manos, excusarse constantemente.

Si de verdad quieres a una institución, haces todo lo posible porque esta mejore, porque con lo que se tenga al alcance de la mano se construya de la mejor manera posible un proyecto que a futuro pueda tener buenos réditos. Si eres malo en algo, con humildad reconoces que no eres capaz de plantear una idea buena y buscas ayuda. Por ejemplo, si no tienes idea de futbol, no traes tú a los jugadores, te haces asesorar por el cuerpo técnico o buscas a alguien que con capacidades en el tema pueda conversar con el entrenador y ver las posibilidades que se tienen para contratar a ciertos jugadores en posiciones determinadas, no traes paquetes de segunda división o jugadores que nunca explotaron y que no lo van a hacer en Cobreloa, porqué además se les ha olvidado que el conjunto loíno no es un equipo “vitrina”, no es un equipo de poco peso en el que cualquiera puede venir a “mostrar “ sus nulas capacidades futbolísticas, olvidando además, que tienen en Calama uno de los semilleros más ricos en cuanto a futbolistas jóvenes que el futbol chileno pueda tener, y ni siquiera les prestan la atención necesaria para darles una estabilidad y propiciarles un desarrollo en el club. Cuando quieres y conoces la historia de la institución no revientas públicamente a personas que como jugadores dieron todo por engrandecer al club, que ayudaron a escribir la rica y bonita historia que Cobreloa tiene desde mucho antes que algunos dirigentes “pelotudos” se enquistaran en la dirigencia y echasen a perder todo lo que otros con bastante esfuerzo, valores y honor construyeron.

Han pasado varios entrenadores con los mismos problemas. ¿Dónde está el problema entonces? Los entrenadores que llegan a Calama no se ponen de acuerdo para tener los mismos altercados, no se ponen de acuerdo para perder en un momento determinado del campeonato. El problema en Cobreloa reside única y exclusivamente en sus dirigentes. Traigan al DT que traigan lo van a terminar echando en menos de seis meses porque las condiciones para trabajar con esa manga de imbéciles no está, y cualquier profesional se va a dar cuenta de eso, se va a empezar a molestar y las cosas van a empezar a funcionar mal. Como ellos son “vacas sagradas” y hacen todo bien, no les va a parecer que se critique su “trabajo” públicamente y alegarán problemas, altercados y amenazas del entrenador hacia su inocente y bondadoso trabajo dirigencial. Uno más se irá, reventado públicamente claro está y llegará otro, y así en una “cíclica historia” escrita y propiciada por sus propios protagonistas.

Le digo a los dirigentes desde la tribuna que me da este espacio, que se apuren en arreglar el despelote que tienen en la institución, porque el hincha y el socio se está organizando y es cosa de tiempo para que se destape la olla y salgan todos los nefastos personajes que hoy tienen a una institución que le pertenece a su gente, de la manera en que está hoy. Nunca fueron capaces de cargar con la responsabilidad de sustentar una organización tan importante en el futbol chileno, lo único que consiguieron fue destrozarla. Acá no son los entrenadores, no son los ídolos como jugadores de la institución los que tienen que irse con los “papeles manchados” por haber tenido una mala campaña. Los que se tienen que ir son los dirigentes que tiene hoy el club, y se tienen que ir pronto, porque más humillados, deslegitimados e incapaces para dirigir un club grande no pueden estar. No queremos más rotación de entrenadores que les llenen el gusto a ustedes o que se peleen cada cierto tiempo con uno u otro sector de la dirigencia dividida, no queremos que sus peleas las traspasen a la cancha, al camarín, al cuerpo técnico. La petición es sencilla y clara, QUEREMOS QUE SE VAYAN. El pueblo naranja se los agradecerá enormemente.

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Fry
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